Si las rocas de Benet son el símbolo visible de Horta de Sant Joan. Uno de los símbolos más imperceptibles de la población, por su ubicación, a pesar de que se encuentra a pocos metros del núcleo de la población y como es natural se encuentra en medio de un olivar, es el padre de los olivos llamado Lo Parot, una escultura vegetal viviente, testigo de toda la historia de nuestra urbe. La creencia popular y los últimos estudios realizados por la Generalitat de Cataluña han coincidido en fecharlo en más de 2000 años de antigüedad, ningún campesino lo visto nunca crecer, pero si, año tras año le han ido recogiendo las aceitunas.
El origen de los olivos se pierde en la noche de los tiempos se sabe que son originarios del otro extremo del Mediterráneo y que pudieron ser traídos por fenicios o griegos. Su cultivo fue extendido por los árabes, considerado desde siempre un árbol sagrado, su rama en el pico de una paloma es el símbolo de la paz que Picasso supo plasmar de una forma magistral.
Lo Parot está declarado por la Generalitat de Cataluña, árbol monumental con el número 11 de la especie Olea Europea. Sus medidas son de 8 m de altura, el perímetro de su tronco 1.30 m de altura es de 7.45 m, el perímetro de su base es de 15 m, y un perímetro de su copa de 9 m y su propietario el Sr. Joaquín Badía Alcoverro.
Se puede visitar pero con respeto y cuidado, hay que tener en cuenta que hay que entrar en una propiedad privada y está protegida por la Generalitat de Cataluña.
Los campesinos de Horta de Sant Joan, son muy protectores de sus tierras, no vayáis nunca campo a través seguir las huellas que veréis a ras de los márgenes. Delante del paro no hay que fumar no hay ninguna razón para que de esta maravilla viva tenga que soportar unos y colillas importadas de tan sólo hace 500 años