TURISMO POR LA TERRA ALTA

Desde estas líneas queremos potenciar las zonas turísticas para visitar de la Terra Alta, especialmente representadas por aquellas poblaciones y zonas que no tienen un nombre en el ámbito del gran turismo.

PINELL DE BRAI

Esta es una población que por su situación geográfica y posición dominante, posiblemente para poderla defender más fácilmente, tenga un origen protohistórico, aunque sus orígenes no están muy claros. Después de la reconquista se amuralló el antiguo núcleo y se construyeron casas en el filo de los precipicios a modo de murallas. Perteneció, desde antiguo, a la comanda de Miravet, vínculo que duró hasta el siglo XVIII. Durante la Guerra Civil fue una de las poblaciones que padeció más penurias, ya que fue uno de los núcleos de la larga Batalla del Ebro. Pinell de Brai es una población muy conocida por su bodega cooperativa, que se empezó a construir en 1918 por el arquitecto César Martínell. Una expresión clara del modernismo, estilo arquitectónico único y imperante en la época el edificio. Está adornado con un friso realizado en cerámica, obra del artista Xavier Nogués, representando escenas relacionadas con el mundo del vino y del aceite.  La gran belleza del edificio y su impacto visual le ha valido el sobrenombre de "Catedral del Vino". Es una visita ineludible desde el punto de vista turístico y gastronómico por sus vinos y aceites. Desde la población se puede realizar la ruta de las tres Ces, que une a las poblaciones de tres comarcas distintas en un recorrido único. Visitando Pinell de Brai en la Terra Alta, Benifallet en el Baix Ebre y Miravet en la Ribera del Ebre, el nombre de la ruta viene dado por las tres iniciales de Celler, Cova y Castell (bodega, cueva y castillo), elementos característicos de cada una de las poblaciones.

PRAT DE COMTE

Población muy cercana a Horta de Sant Joan que perteneció desde antiguo a la Comanda de esta última, que hasta finales del siglo XIX se conoció como Prat de Tortosa, ya que la población formaba parte del término municipal de esta ciudad. Una de las tesis sobre el toponímico de la ciudad se cree que se refiere a su situación geográfica, prado (prat en catalán) situado en la entrada de la comanda de Horta de Sant Joan donde había que pagar la cuenta o peaje (compte en catalán). En esta población es interesante visitar la Iglesia Parroquial, que data del siglo XVII, de estilo barroco renacentista. Y el antiguo horno de pan Morruno, construido en 1860. Era uno de los hornos comunitarios de la población, situación extendida en otras poblaciones en la que los habitantes llevaban la harina al panadero, y éste la amasaba, quedándose él un porcentaje de la producción para poderla vender posteriormente. Una visita obligada a la población es con motivo de la Festa de l'Aiguardent. Dicha fiesta, que dura varios días, hace que toda su población abra las puertas de sus casas al público visitante para poder degustar los distintos aguardientes caseros que se destilan, así como de otros espirituosos de poblaciones de la zona, junto con las pastas típicas de la villa que, al margen de las que se ofrecen en las casas, en el horno antes mencionado mujeres y hombres del pueblo manufacturan para todos los visitantes de la fiesta. En el subterráneo del horno existe una destilería restaurada en la que se puede apreciar la transformación del vino en aguardiente. Dicha fiesta se realiza en fechas del mes de Octubre.

CORBERA D'EBRE

Esta población es una visita ineludible para cualquier turista, sobre todo por el contexto histórico del pueblo. Imagen viva de los más bajos instintos del ser humano, es una muestra de parte de las secuelas que una guerra deja en el ser humano, y un ejemplo claro de que no hay ninguna idea o dogma que merezca el derramamiento de una sola gota de sangre de nadie, y sobre todo de un símbolo de cómo la ignorancia y el anticlericalismo por un lado, y la cultura y la utilización mezquina del nombre de Dios por otro, se pueden unir en la barbarie. El antiguo pueblo de Corbera de Ebro, situado en la cima de la loma de la Montera, es un símbolo claro de lo antes expresado. Con una población cercana a los 2.500 habitantes, el municipio fue testigo de las brutales consecuencias de los bombardeos aéreos y de la artillería que sufrieron las poblaciones civiles de la zona. La población estuvo defendida por la República desde el primer día de la Batalla del Ebro, hasta el 4 Septiembre, cuando la ofensiva de los rebeldes sobre el frente, consiguió romper las líneas republicanas obligándolos a retirarse de Corbera. El desastre que supuso para la población la Guerra incivil española, sirvió para que la población se fuera trasladando a la parte baja de la antigua urbe, donde se construyó la nueva población. Inicialmente, el antiguo pueblo se dejó en el estado que había quedado durante la guerra para conmemorar la victoria del General Rebelde, que había iniciado la contienda traicionando la bandera que había jurado y el orden legalmente establecido. Pero finalmente ha quedado como notario y testimonio de lo que nunca se tendría que volver a repetir.

LA FATARELLA

En los inicios de la población de La Fatarella se vinculan a la existencia de una torre de vigilancia musulmana. Se cree que su nombre podría derivar de la palabra "fatorella" (torre, en árabe). A pesar de esta teoría, se han encontrado restos de la época de los íberos, y también restos de la edad de bronce. Como muchas poblaciones de la zona, en el siglo XII con la reconquista pasó a ser el dominio de la orden de los templarios. Durante la edad media, la población se mantiene dentro de un núcleo amurallado para ofrecer la protección a sus habitantes, pero su gran crecimiento en el siglo XVII amplió la población extramuros hasta configurar el perfil urbano actual. A principios del siglo XX se vive una época de esplendor agrícola, época en la que la población logra a su máximo censo, aproximadamente 2497 habitantes. Con la plaga de la filoxera primero, y con la Guerra Civil Española segundo, se inicia una crisis económica y demográfica. Y es que en La Fatarella se escenificó parte de la cruenta Batalla del Ebro, el último intento de las tropas de la República para parar el alzamiento rebelde. La Batalla del Ebro, que se desarrolla en la Terra Alta entre Julio y Noviembre de 1938, fue uno de los episodios más crueles de la Guerra Española, con más de 100.000 bajas entre muertos, desaparecidos y heridos. La Ruta de la Paz hace un recorrido por los principales escenarios donde se desarrolló dicha batalla, con la finalidad de mantener vivo el recuerdo de tan incívico e inhumano. Pasaje de nuestra historia, dicha ruta une las poblaciones de Gandesa, Corbera d'Ebre, La Fatarella, Vilanova dels Arcs, Bot i Prat de Compte, siguiendo los senderos ya señalizados. Se puede iniciar la visita en el Espai Històric de les Deveses, donde el Consorci Memorial dels Espais de la Batalla de l'Ebre ha recuperado las trincheras que existían con la instalación de plafones que facilitan la interpretación de este espacio en el marco de la batalla. En medio de un paisaje agrícola, llegaremos a la Ermita de San Bartolomé, del siglo XIII, cerca de la cual existe el Memorial de les Camposines, zona habilitada para rendir homenaje a todos aquellos que participaron en la Batalla del Ebro, y así honrar los restos de las víctimas mortales encontradas en todo el territorio, con la creación de un osario.

VILALBA DELS ARCS

El término municipal de Vilalba dels Arcs es de unos 67 km², y se encuentra en la parte septentrional de la comarca de la Terra Alta, rodeada por los municipios de La Fatarella, Gandesa, Batea, La Pobla de Massaluca y con el municipio de Riba-roja d'Ebre. Actualmente Vilalba dels Arcs dispone de una población aproximada de 750 habitantes. El municipio formó parte de los extensos dominios que los templarios dispusieron en la zona, pasando posteriormente, como otras poblaciones, a manos de los hospitalarios y bajo el dominio de la Castellania de Amposta, que dependía directamente de la Comanda hospitalaria de Ascó. Las epidemias ocurridas en el siglo XIV mermaron mucho la población, y a finales del siglo XV se crea una nueva comanda que representa una época de esplendor para la población hasta el siglo XVII, época en la que se construye la nueva iglesia. La población fue testigo, históricamente, y víctima de diversas guerras. En la Guerra dels Segadors, las tropas castellanas saquearon la Villa. Durante la Guerra de Sucesión en el hospital de la población murieron muchos soldados malheridos y en la fosa de la Cofradía de Engracia fueron enterrados numerosos muertos, de uno y otro bando. En las guerras carlistas la Villa se fortificó. La población era favorable a los carlistas, aunque un buen número de habitantes lucharon contra Cabrera en el asedio a Gandesa. En la Guerra Civil Española, a lo largo de los meses de Julio a Noviembre de 1938, fue uno de los puntos donde se estabilizó el frente republicano en la durísima Batalla del Ebro, en el lugar conocido por los Cuatro Caminos, hecho que comportó la destrucción de una buena parte de la población. Los porches de su plaza, que antiguamente se prolongaba por la calle mayor de la población, son un ejemplo interesante de la arquitectura popular y están presentes en la Plaça de la Vila, siendo también interesantes muestras de dicha arquitectura la Casa Martell y la Casa Coll, entre otras. La Iglesia parroquial de San Lorenzo, que se comienza a construir en el siglo XVI, se finaliza en 1705 según consta en la fachada principal. Es un interesante edificio, ya que combina elementos góticos renacentistas y barrocos. Vilalba dels Arcs es otra población interesante de visitar en la ruta de los escenarios de la Batalla del Ebro.

BATEA Y SU CASCO ANTIGUO

Batea, como la mayoría de poblaciones de la Terra Alta, es de origen protohistórico. En las afueras de la población se encuentran vestigios de las civilizaciones griega, fenicia y romana, y de esta cultura existen vestigios de un tramo de 3 km de la antigua villa romana que comunicaba el puerto de Tortosa como ciudades del interior de la provincia de Tarragona, llegando incluso a Lérida y a Zaragoza. Esta era una vía alternativa de comunicación al río Ebro, que durante el verano llevaba poco caudal. Como otras poblaciones de la comarca, también fue controlada, primero, por los templarios y posteriormente por los hospitalarios. Estos últimos heredaron de los primeros tres municipios: Batea, Pinyeres y Algars. Posteriormente, debido a una ola de incendios y posteriores fuertes epidemias después, los dos últimos núcleos de población la perdieron en favor de Batea que acabó siendo una única Villa. La población se vio sometida a distintas guerras y fue fortificada en 1642, que en aquella época se encontraba amurallada y era defendida por la Generalitat de Cataluña y soldados franceses contra las tropas castellanas del Marqués de Hinojosa. Batea fue cruelmente saqueada y murieron unas 200 personas en estos hechos. Durante la guerra de 1936 a 1939, la población se encontraba en la retaguardia del frente del Ebro, y por esta razón, se llenó de hospitales de campaña que atendían a los heridos de la contienda. Batea tiene uno de los cascos antiguos más singulares que se pueden visitar, y todavía se perfila la antigua muralla que lo rodea. De típico y singular trazado medieval los arcos, porches y construcciones de sillería, son numerosas, especialmente en la Calle Mayor, que desemboca en la parte más nueva de la Iglesia y la zona donde se ubicaba el antiguo Castillo. Entre las edificaciones más llamativas destacamos la Iglesia parroquial de San Miguel, de estilo barroco, puerta dels Cavallers, y otras edificaciones singulares. En un montículo, en las afueras, se encuentra el calvario con seis capillas. Fuera de la población, y en dirección a la franja de Aragón, se localizan los antiguos poblados de Algars y Pinyeres, con las ruinas del Castillo e Iglesia de Sant Joan, todos ellos pertenecientes a la época medieval.

La Iglesia parroquial de San Miguel, denominada la Catedral de la Terra Alta, es un edificio de estilo barroco neoclásico, del siglo XVIII, con una fachada copiosamente ornamentada que está formada por tres puertas enmarcadas por columnas. Su planta es de cruz latina, con naves separadas por columnas con capiteles con indios, y está dotada de un gran cimborrio, que da luz a la edificación. La costrucción se encuentra en el mismo lugar de la antigua Iglesia gótica, y de un castillo del que se conserva aún el foso.

Casco antiguo. El antiguo núcleo de la Villa o Vilaciosa conserva sillares irregulares y estrechos que le confieren una apariencia muy antigua, con arcos cubiertos que no son más que lo restos de las antiguas murallas. En la Plaza Mayor podemos observar unos impresionantes porches construidos entre el siglo XIII y XIV. La plaza está presidida por la Casa de la Vila o Ayuntamiento. Diversas son de mención también las puertas de entrada como el Portal del Ángel, el Portal de Cal Llar y el Portal de San Roque que, junto con los porches, le confieren al conjunto su espectacular aspecto medieval.

ESCENARIOS DE LA BATALLA DEL EBRO DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

La comarca de la Terra Alta fue escenario, durante la pasada Guerra Civil, de los trágicos hechos de la Batalla del Ebro, entre Abril y Noviembre de 1938. Las escarpadas sierras de Pàndols y de Cavalls, con sus impresionantes precipicios, fueron refugio de los soldados, y el lugar donde se libraron las más encarnizadas luchas. Hoy, redescubriendo estos lugares, se nos hace difícil imaginar las terribles situaciones que se desarrollaron en aquel momento. El silencio y la paz que actualmente se respira invitan a visitarlos y a disfrutar del espacio y la naturaleza que nos ofrecen. En la Punta Alta, de la Sierra de Pándols, se encuentra el monumento a la Paz promovido por la llamada Quinta del Biberón, dedicado a todos aquellos que combatieron en la Batalla del Ebro. La concavidad que hay en la cara principal del dado simboliza el sol de un nuevo día, y muestra en su interior la paloma de la Paz. Es un monumento que hace reflexionar a las personas que lo visitan. Desde esta altura se puede disfrutar de una espléndida vista panorámica. En los días claros se divisa gran parte de la Terra Alta, la Ribera d'Ebre, el Baix Ebre, los Puertos de Tortosa-Beceite, e incluso los Pirineos.

Otro lugar singular para visitar, por la vista que ofrece y por su lugar histórico, es el mirador del Coll del Moro, desde donde se divisa la depresión de la población de Bot, con una gran extensión que va desde Corbera d'Ebre hasta más allá Horta de Sant Joan, divisando enfrente las sierras de Pàndols y de Cavalls. Desde este lugar, el General Traidor, que encabezaba el alzamiento, dirigió las operaciones en el momento en que el frente del Ebro se convirtió en una cuestión de Estado. Pero donde verdaderamente se palpó la magnitud de los crueles acontecimientos fue en el viejo pueblo de Corbera d'Ebre. Aún hoy se puede pasear por sus calles y ver las casas en ruinas y la Iglesia de San Pedro, construida en el siglo XVIII, en estado ruinoso y actualmente inoperativa. Otra visita singular es la de la población de Miravet, en la orilla del Ebro con el Pas de la Barca, y la antigua fortaleza de los templarios, refugio de soldados durante la guerra. Miravet es famoso por una imagen que dio la vuelta al mundo, la fotografía de los republicanos cruzando el Ebro delante mismo el pueblo. Un pueblo que aún conserva las evidencias del paso de la guerra. Ruinas y solares vacíos y la Iglesia antigua, con los impactos de metralla, sin imágenes religiosas, convertida hoy en un espacio cultural con una exposición sobre el paso del Ebro.

La batalla del Ebro, que duró 116 días, ha dejado múltiples testimonios en forma de monolitos, casi todos los pueblos de la comarca en memoria de unos hechos que nadie querría volver a ver. Hay distintas rutas a seguir para poder rememorar tan infausto evento. El punto de partida sería el Pas de la Barca de Miravet, donde podemos atravesar el río en barca, en memoria de aquellos que lo cruzaron en este punto el 25 Julio 1938. Merece la pena pararse a ver el pueblo antiguo de Miravet, con las evidencias claras del paso de la guerra. En el punto informativo de Lo Racó del Temple podéis recibir más datos históricos y material informativo. Podemos continuar en dirección a Pinell de Brai, siguiendo la ruta de los soldados republicanos tomando la C-235 dirección a Gandesa y atravesaremos el barranco que separa la Sierra de Pàndols de la Sierra de Cavalls, observando la espectacularidad de sus acantilados. Después de unas curvas hay una pequeña recta donde giraremos a la izquierda en dirección a La Foncalda, donde se encuentra el área recreativa de La Fonteta, donde podemos dejar los coches. A partir de aquí podemos realizar la denominada Ruta de la Paz a pie. Se sale andando de La Fonteta siguiendo la carretera comarcal 235 hasta llegar al cruce de la GR -7. 1, se toma este camino para empezar la subida a la Sierra de Pàndols. Se llega a la cima en la cota 696 m y se baja hasta el área de descanso de Santa Magdalena, donde se puede hacer una parada técnica. Después se puede iniciar la ascensión a la emblemática cota 705 m. Si el día lo permite podremos disfrutar una preciosa vista del Delta del Ebro y de los Puertos de Tortosa-Beceite. A partir de este lugar todo el camino es en bajada. Se pasa por el Coll d'en Canar, y a los 10 km se llega a la ermita de La Foncalda, donde podemos relajarnos mojándonos en su prestigiosa agua medicinal, pudiendo volver al área de La Fonteta, siguiendo el Valle del Frare y en el Valle d'en Torner, admirando la impresionante Sierra de Pàndols. Hay diversos recorridos que se pueden realizar. En todos los puntos de información se disponen de guías para poder realizarlos, recomentamos en estas líneas, los puntos más emblemáticos para visitar:

1 -Pas de Barca. Pueblo antiguo Iglesia antigua de Miravet, exposición fotográfica sobre el paso del Ebro delante de Miravet y Mora de Ebro el 25 julio 1938.

2 -Centro de interpretación "Las Voces del frente" de Pinell de Brai. Cota 705 de la Sierra de Pàndols y monumento a la Quinta del Biberón.

3 -Museo de la Batalla del Ebro de Gandesa y Coll de Moro. Observatorio del General Rebelde Francisco Franco.

4 -Trincheras de Vilalba dels Arcs y La Fatarella y la Punta Targa. Monumentos al Tercio de Monserrat.

5 -Pueblo viejo de Corbera de Ebro: el Guernika catalán